lunes, 28 de octubre de 2013

CAPITULO 25.

Estaba escuchando la nueva canción de mi grupo favorito. Y pensé en la historia de mi vida (:3), que para ser una niña de dieciséis años, lo había pasado un poco mal. El tren se paró, y yo cogí mi maleta, y sin quitarme la música salí de allí. Me senté en un banco de la estación a esperar a mi familia.
-Podías ayudarnos, eh.- dijo mi hermana, borde y cargada con una maleta y el niño. Subí el volumen de la música y la ignoré. Les ignoré a todos, realmente.
Entramos en un taxi y nos dirigimos hacia en hotel. Yo miraba por la ventanilla sin hablar con nadie.
Cuando llegamos mi padre pagó y cogieron las maletas (yo solo cogí la mía.-.). Mi padre y entró y habló con el tio este que está en la entrada (no me acuerdo del nombre D:) Le dio una llave y se dirigió hacia nosotros de nuevo.
-Tengo que hacer un papeleo.- miró a mi madre.- ¿Me ayudas?- ella asintió.- Vosotros podéis salir a dar una vuelta.
-Vale.- respondió Dan. Cogió su bolso y Scott cogió a Luke.- Vienes, hermana?- me preguntó.
-Si no hay más remedio...
No me quité los auriculares, salimos de alli. Manchester era enorme, pero no más que Londres. La eché de menos.
-Oh, mira Scott!- exclamó mi hermana.- Vamos a entrar a esa tienda! A lo mejor hay algo que le guste a Luke.
-No pienso entrar en una tienda de bebés.- dije borde.
-Venga...
-Déjalo Scott, si va a estar así que esté sola. Vamos.- Dan cogió a Luke de los brazos de mi cuñado y entraron en la tienda.
Me acerqué al parque que había enfrente y me senté en un columpio.
-A si que ahora soy una marginada. Guay.- subí la música.
Pasaron algo así como cinco canciones y no salían.  Fui a cruzar la calle mirando el móvil. No hacía caso a la carretera ni oía nada más que la música. Pude ver unas luces.
-Cuidado!- escuché no muy alto, y alguien que me agarraba del hombro y me echaba hacia atrás, evitando que aquel coche me atropellara.
Me quité los auriculares para mirar al chico que me había ayudado. Era alto, ojos verdes y de pelo castaño y revuelto. Me miró preocupado.
-Estás bien?- preguntó.
-S...si...- tartamudeé, perdida en sus enormes ojos.
-Uf, que susto me has pegado...- dijo con una sonrisa.- Soy Drew, encantado.
-Yo soy Lucia... Pero llámame Lucy.- intenté devolverle la sonrisa.
-Quieres ir a dar una vuelta?
-Yo no debería... Mi hermana...- miré hacia la tienda mordiéndome el labio, pero él me miró triste.- Supongo... que no importa.- me encogí de hombros y le seguí.
Entró en una heladería.
-Siéntate.- me sonrió, señalando un sitio a su lado. Yo me senté.
-Háblame de ti. Que haces tan perdida?-este chico nunca paraba de sonreír.
-Pues justamente hoy, me han dado la noticia. Yo vivía en Londres, aunque solo de hace unos meses, y me dijeron que nos mudábamos aquí. Lo estoy pasando muy mal, comprendeme, aquí no conozco a nadie, ni me conozco la ciudad, allí tenía mis amigos y mi supuesto novio...
Levantó una ceja.
-Pues eso hay que cambiarlo. Mira, ya conoces a alguien aquí, yo te puedo presentar a mis amigos y puedo enseñarte la ciudad. Y no tienes que estar tan triste.- sonrió. No pude evitar una media sonrisa.
Mi teléfono empezó a sonar. Lo cogí.
-Scott? Que quieres?- me levanté disculpándome y me alejé un poco.- Vale... No estoy por aquí cerca. Vale, ya voy.- colgué y caminé hacia Drew.- Ha sido un placer. A ver si nos vemos otra vez. Adios!- corrí hacia la puerta.
-Pero, Lucy espera! Como vamos a volver a hablar!- gritó.
-No se como se llama el hotel, pero está por aquí cerca.
Corrí hacia el parque.
-Donde estabas!? Estábamos muy preocupados.
-Pues estaba yo marginada en este parque y...- suprimí el detalle de que casi me atropella un coche.- Conocí a un chico.
-Aqui hay tema... pero vamos.- rió Scott.
-No!- grité sin pensar.
Me indigné un poco y me volví a poner la música para no escucharles.
Eran dos habitaciones. Una de ellas estaba partida en dos. Esa era la que iba a ser para mis padres, pero yo entré y sin decir palabra empecé a dejar mis cosas allí. Ellos solo me miraron, suspiraron y se fueron. "Quien dijo que ser cabezota no ayuda?'' pensé.
Me tumbé en la cama y abrí la maleta. No tenía nada que hacer a si que empecé a rebuscar allí.
Encontré un libro.
"Romeo y Julieta".

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