lunes, 7 de octubre de 2013

CAPITULO 19.

La clase pasó. Zayn llevaba toda la hora diciendo que le mandase una nota o algo.
-Déjalo estar Zayn- respondía yo suavemente.
Cuando salimos de clase, no encontramos a nadie, a si que nos dirigimos solos al patio.
-Me acuerdo cuando iba escuchando Come And Get It y tú me empujaste.- dije derrepente- Si no hubiera pasado... No se dónde estaría ahora mismo...
-Estoo... ¿Sabes por qué?- preguntó
-Lo hiciste aposta?!- le miré
-Si...- dijo mirando al suelo- Pero... A veer es que yo me dirigía hacia el instituto... Y me pareciste interesante- sonrió sonrojado
-Con que ahora soy interesante- dije riendo
-Tampoco... A demás es que... No se tuve ese presentimiento de que...-hizo una pausa- Ese que se siente al ver a alguien que hay que conocer- susurró completamente sonrojado
-Oooooh queee monoo- sonreí
-Es que yo soy adorable, ¿lo dudabas?- dijo sonriendo (ajajjajajajajajajjajaja me meeoo)
Llegó Penny corriendo.
-Chicos chicos chicossssss!- gritó
-Penny?- respondí
-Estaba yo... Y entonces él... Y me lo dijo...- intentó decir
-Respira tia- dije
-Que...- no pudo decir nada porque se echó a llorar.
Me levanté y la abrazé.
-Dime- dije suavemente
-No tenía que haberme juntado con ese idiota...
-Que te ha hecho?- intervinó Zayn levantándose.
-Él... Le odio...- dijo limpiándose las lágrimas
-Que te ha hecho, cielo.- dije suavemente.
-Si, que vamos a pegarle- dijo el chico demasiado serio. Me giré y le miré con los ojos muy abiertos.- Era broma... eh.
-La primera hora no nos tocaba juntos. A si que me dirigí a la clase de tecnología...- hizo una pequeña pausa- Cuando sonó el timbre me dirigí a mi taquilla. Y al girar una esquina... Le ví. Con Charlotte... liándose- empezó a llorar de nuevo
-Ya sabía yo que era un idiota...- susurró Zayn- Bueno chicas me voy a la cafetería. Adios! Y que te mejores de lo tuyo, pequeña Penny- sonrió tristemente
-Oye oye oye oye- dije cogiéndole del brazo- A dónde te crees que vas? Vas a ir a hablar con Nuria. Ahora. Hoy os toca clase juntos.
-No quier...
-QUE LA BUSQUES.- grité (pero no muy alto eh)
-Voy... Pero tu a hablar con Louis!
-Vale.- no pensaba ni buscarle- Pero corre y buscala.
-Voy.
-Me voy contigo, que supongo que estará con todas.- dijo Penny
Les despedí con la mano y se fueron. Me quedé sola, a si que decidí dar una vuelta.
Al llegar a mi taquilla vi a alguien esperándome... No sabía quien era, puesto que llevaba la capucha...
La capucha. Me acordé de aquella noche y pensé en él. A si que me hice ilusiones.
Estúpidas ilusiones.
Me acerqué corriendo. Pero no era Louis. Era Drake.
-Hola, Drake.- suspiré
-Hola, preciosa.- me guiñó un ojo- Me han dicho que hoy es tu cumpleaños... A si que toma, mi regalo.Se acercó lentamente... Y me besó.
Cuando nos separamos, me di cuenta de que había cerrado los ojos. Y de que me había gustado.
-Que, te gusta tu regalo? Pero aún hay más...
Me quedé hipnotizada mirando sus ojos oscuros.
-Quieres ser mi novia?- no respondí. Es más, no me dí cuenta de lo que había dicho- Genial, esta tarde a las siete te recojo. Adios preciosa!- me volvió a besar.
Ya cuando se habia ido, me dí cuenta de lo que había pasado.
Era la novia de Drake. Le había ''dicho que sí'' a Drake y a Louis no. Y entonces me sentí fatal.
Ni siquiera la clase de literatura con Niall me animó. No se lo conté.
El día pasó y yo seguía ausente. Llegó la hora de la comida, y me dirigí hacia la cafetería. Entré y vi a todos sentados en una mesa. Me recogí el pelo detrás de la oreja y caminé hacia alli.
Cuando estaba a mitad de camino, Drake se adelantó a mi y me cogió por la cintura, acercándome a él. Después me besó de nuevo.
Emma y Alice sonreían. Penny nisiquiera miraba, estaba concentrada en su teléfono. Bego abría mucho sus ojos. Nuria miraba como decepcionada y negaba con la cabeza. Liam, Zayn, Logan y Harry se tiraban papeles entre ellos. Niall miraba (¿celoso?) a Drake.
Y luego estaba Louis. Que simplemente se levantó, cogió su mochila y se marchó del local mirándo el suelo.
Me separé de Drake.
-No.- dije mirándole fijamente. Y salí corriendo con lágrimas en los ojos.
Me senté al pie del famoso árbol y me eché a llorar en silencio.
Pasaron unos minutos hasta que escuché algo en el otro lado del árbol.
Me asomé sigilosamente y vi a Louis, con la cabeza entre las piernas.
Rápidamente volví al sitio dondé me había sentado y apoyé la espalda en el tronco.
Una rápida imagen se me vino a la mente.

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